Hacernos cargo de nuestros mayores no es solo un mandato cultural, es un acto de amor y de justicia para quienes nos dieron todo.
Ellos estuvieron siempre para alimentarnos, apoyarnos, cuidarnos, darnos educación. Pero llega un momento que por razones de salud no pueden seguir cumpliendo las funciones que con tanta energía emprendieron en su vida. Ahora nos toca a nosotros velar por ellos.
Al hacernos cargo de nuestros mayores debemos recordar siempre como han enriquecido nuestra vida, lo que representan para nosotros, y así nos sentiremos recompensados. En cambio si tomamos esta tarea como una carga seguramente nos sentiremos estresados y resultará insoportable.
Nuestros abuelos, hace muchos años que ya nos los tengo, y muchas veces me hubiese gustado platicar, se aprende tanto de ellos, por eso quien aun los tenga que los cuide como tesoros, les debemos tanto a esos seres, que han echo mucho por nosotros y que muchas veces son descudiados, abandonados.
ResponderEliminar